Mi percepción sobre la fotografía

Pienso que cualquier actividad que una persona realice debe ser acometida siempre con pasión, con ganas, y en definitiva, siempre debemos hacer algo que nos guste con el fin de sentirnos realizados. Pero la clave de todos esto, al menos para mí, es el sentimiento, el cual me empuja siempre a seguir adelante y luchar por aquello en lo que creo.

Si accionamos estas palancas, parte del éxito dependerá única y exclusivamente de nosotros, de la fé que pongamos en lo que hagamos y las ganas que tengamos de conseguir una meta determinada. En cualquier escenario de la vida, y más en el mundo del arte, poner alma y sentimiento a las cosas son herramientas esenciales, y sin duda, todo esto es extrapolable al mundo de la fotografía.

En cualquier escenario de la vida, y más en el mundo del arte, poner alma y sentimiento a las cosas son herramientas esenciales, y sin duda, todo esto es extrapolable al mundo de la fotografía.

Llegados a este punto, quería avisar que no soy ni me considero alguien que escriba usando tecnicismos, mas bien lo contrario. Soy alguien que habla desde el corazón, simplemente porque me muevo por impulsos, y estos, los originan los sentimientos que encuentro por el camino, por aquello que me rodea y me pasa a diario. Por esta razón, y a partir de ahora, me gustaría llamar a estos artículos por el nombre de notas o análisis personales, porque para mí, no son más que eso, ideas que necesito expresar y compartir con el mundo exterior.

Mientras confieso estas primeras sensaciones personales sobre mi percepción fotográfica, de fondo suena el tema de Fifteen Feet of Pure White Snow de Nick Cave, uno de mis músicos favoritos, a quién confió y hago responsable del resultado final de lo que estéis leyendo desde ahora hasta el final…

Para comenzar con el tema en cuestión, quizás debería empezar lanzando una auto pregunta casi metafísica: ¿qué es la realidad?, ¿qué hay más allá de lo que nuestros ojos ven?, ¿sería capaz de definir un instante en la vida con las misma palabras que usarías tú, querido lector?

La respuesta es no, obvio. El mundo y el contexto que define cada instante es percibido siempre de forma diferente por cada persona, ya que cada uno de nosotros es único: miramos y percibimos el mundo de forma diferente, pero además, el mundo ejerce sobre cada uno de nosotros sentimientos distintos. Por ello, cada forma de sentir es única, al igual que la fotografía, cada imagen es única e irrepetible, y por lo tanto, generan sentimientos diferentes en cada espectador que observe un mismo trabajo.

La fotografía, una vieja caja de recuerdos

 

Cada fotografía es cómo una vieja caja donde se guardan momentos, deseos, tristezas, alegrías, miedos, nostalgia, etc. Por ello, considero que la fotografía es un ticket de ida único, hacia un lugar secreto donde se almacenan nuestros sentimientos, y ahí es donde reside el encanto de este arte.

Nuestro trabajo fotográfico, además de ser una forma de expresión artística, también es una manera de comunicar cómo vemos la realidad. Y además, es una expedición hacia el  reencuentro con nosotros mismos, porque al revivir un acontecimiento pasado, recordamos a través de la fotografía que sentimos en ese preciso momento de nuestras vidas.

Precisamente esta es una de las razones por las que me gusta fotografiar escenarios donde las personas sean parte de la escena principal: ¿es posible llegar a captar los sentimientos de alguien? La respuesta es sí, pero además, y quizás lo más asombroso, es que esos sentimientos pueden crear sensaciones en otras personas muy diferentes a las que nosotros sentimos.

Todo esto es, sin duda, una de las maravillas de la fotografía, ya que esta disciplina artística, además de mostrar y documentar algo que existe o sucedió, también hace de vehículo transmisor de sentimientos.

Si quieres saber más sobre mi trabajo visita: www.josecarpin.com

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